“Los penalistas son como la funeraria – Necesarios, pero todo el mundo está contento si salen por la puerta.”

Así formulaba un famoso catedrático y veterano abogado penalista la razón por el rechazo hacia los “temas penales” en el mundo empresarial. Quizás este sea uno de los motivos porque hasta el momento solo las grandes empresas cotizadas hayan implantado programas de Compliance, según un reciente estudio de Ernst & Young. Esto sorprende, porque tales sistemas de prevención y detección de delitos pueden dar lugar a la exención (o por lo menos a una importante atenuación) de la hipotética responsabilidad de una empresa según el nuevo Código Penal y, además, proteger la reputación de la compañía.

Por estos motivos, no sólo desde el punto de vista de la gestión del riesgo empresarial, sino también desde una perspectiva comercial, un administrador diligente debería optar por emplear todos los medios que sirvan para proteger el patrimonio societario y la imagen de la compañía.

Por otra parte, puede comprenderse el relativo sosiego de las compañías a la hora de implantar un sistema de prevención y detección de riesgos penales ya que, el hecho de que el legislador imponga la responsabilidad penal de las personas jurídicas, privatizando de este modo deberes originariamente estatales, no debe dejar al margen el hecho de que el derecho penal sigue siendo la última ratio del Estado de Derecho y que la gran mayoría de compañías cumple la ley.

¿Cuáles son las posibles razones para omitir la implantación de sistemas de Compliance?

En primer lugar, no se trata de una obligación; la implantación de un modelo de prevención de delitos sigue siendo voluntaria, aunque las sanciones en caso de no tener un sistema de Compliance engloban multa y, en casos extremos, la intervención e incluso la disolución de la compañía.

Los costes y el aumento de burocracia son otro argumento frecuente. Estos modelos tienen la fama de tener un coste elevado y crear “frenos para el negocio”. Sin embargo, un balance económico entre los costes de implantación y los (elevados) costes de una imputación penal contradicen este argumento y ello sin tener en cuenta los beneficios indirectos de la mejora reputacional de la compañía.

¿Cómo implantar un sistema de Compliance con un presupuesto reducido y de forma ágil?

El hecho de haber esperado a la implantación tiene también sus ventajas. En estos cinco años se ha “democratizado” el conocimiento, se han desarrollado soluciones técnicas más eficientes y económicas, por ejemplo, líneas éticas on-line o herramientas para controlar la integridad de terceros. Además, se puede orientar al cliente en las soluciones adoptadas por otras empresas del sector y el creciente número de profesionales, los Compliance Officers, que están cada vez más formados y mejor organizados.

Otra importante ventaja de las empresas medianas es el hecho de que los propios administradores conocen perfectamente sus fortalezas y sus debilidades por lo que, centrándose en los ámbitos con un mayor grado de exposición riesgo como la venta / adquisición de proyectos, la contratación y las relaciones con competidores, se puede mitigar la gran mayoría de los riesgos.

Combinando inteligentemente controles internos y soluciones externas, aún con un presupuesto reducido, se puede implantar un sistema de Compliance eficaz y proporcional en relación con los recursos corporativos.

 

Dr. Axel Blumemberg