El registro de las horas de trabajo que realiza cada trabajador ha sido siempre una prioridad para las empresas por dos motivos fundamentales: control de la producción y cumplimiento de la jornada.

 

En relación a lo anterior debemos señalar que la ley confiere al empresario un deber genérico de vigilancia que le permite, de forma objetiva, comprobar el grado de cumplimiento de la jornada de trabajo de sus trabajadores a la vez que llevar un control sobre el binomio costes/producción

 

Para el registro y control de las horas efectivas de trabajo existen en la actualidad numerosos medios técnicos – aplicaciones, sistemas informáticos, sistemas tradicionales, geolocalización, etc. Dependiendo de la actividad, deberá valorarse la utilización de unos u otros.

Pero, además de las razones anteriormente referidas, también debe realizarse ese control por exigencia normativa y desarrollo jurisprudencial, para evitar disgustos en caso de una Inspección de Trabajo. En relación a esta segunda vertiente, debemos señalar que, si bien hasta fechas recientes, el registro de la jornada trabajo solo era obligatoria para los trabajadores a tiempo parcial, en la actualidad y con los últimos cambios normativos, ésta es una obligación que debe cumplir el empresario respecto de todos los trabajadores, incluyendo los de jornada completa.

Esta “nueva” obligatoriedad deriva del artículo 35.5 del ET que regula las horas extraordinarias, según una novedosa interpretación de la Inspección de Trabajo (Instrucción 3/2016), avalada por dos sentencias recientes dictadas por la Audiencia Nacional (casos Bankia y Abanca). La existencia de un registro de horas de trabajo de cada uno de los trabajadores de la empresa es el único medio del que dispone la Inspección de Trabajo de poder controlar el cumplimiento de la jornada de trabajo, las horas extras realizadas y, sobre todo, su cotización. Es más, el propio artículo señala que el resumen de las horas de trabajo realizadas de forma mensual, tanto ordinarias como extraordinarias, debe entregarse al trabajador junto con su nómina.

En la actualidad, la Inspección de Trabajo, como consecuencia de las situaciones de infracotización (cotización a jornada parcial de jornadas a tiempo completo y no cotización de las horas extraordinarias), está realizando inspecciones en las que solicita el registro de horas realizadas por los trabajadores de la empresa y, en su caso, haciendo requerimiento para la implantación de sistemas de control de horas.

 

Hasta el momento, parece que no se están imponiendo sanciones por este motivo, salvo en los casos flagrantes de falta de cotización, es decir, cuando se acredita que el trabajador realiza una jornada completa pero solo se está cotizando por media jornada.

 

El importe de las sanciones que se pueden imponer por el incumplimiento de esta obligación varían en función de su calificación, si fueran de carácter leve que son las que se refieren a obligaciones formales o documentales (sanción de 60 a 625 euros) o de carácter grave (sanción de 626 a 6.250 euros).

 

En definitiva, entendemos que el registro y control de horas de la plantilla es una obligación cuyo cumplimiento no supone una carga excesiva para la empresa y que, en caso de una posible inspección, permite a la empresa acreditar el cumplimiento de las obligaciones fijadas por el artículo 35 del ET.