El pasado 3 de octubre de 2015 entró en vigor la nueva Ley de Derecho Civil Vasco (LDCV) aplicable en toda la comunidad autónoma. Esto ha provocado que, en todo el ejercicio pasado (2016), haya habido un notable ascenso en consultas notariales y firmas de nuevos testamentos en todo el territorio del País Vasco.

Como muestra de los puntos más relevantes de la nueva norma destacamos, entre otros, los siguientes:

En primer lugar, la unificación del derecho civil en todo el País Vasco (particularmente novedoso en Guipúzcoa y Álava), sin perjuicio de la particularidad de normas que sean de aplicación en zonas concretas dentro del propio País Vasco.

En segundo lugar, se da al testador una amplia libertad a la hora de disponer de los bienes en el testamento, es decir, como novedad más relevante, tiene la posibilidad de dejar sin herencia a un hijo o más hijos sin tener que dar justificación alguna. En el cuerpo legal, en su artículo 51, es descrito como un “apartamiento”.

Es decir, con la entrada en vigor de la nueva norma cabe la posibilidad de apartar a uno o varios hijos sin que tengan derecho a la herencia ni a la legítima (siempre que existan otros descendientes, ya que lo que sigue sin ser posible es desheredar sin más a todos los descendientes). Y más aún: el testador no tiene que fundamentar, motivar o justificar la citada disposición testamentaria, sino que simplemente los aparta. Finalmente, y también como elemento innovador, el heredero apartado no tiene derecho a ningún tipo de recurso sobre la decisión testamentaria. Al contrario de lo establecido en el Derecho Común, que se aplica en la práctica totalidad del territorio nacional, para desheredar a un hijo se requiere que se cumpla alguno de los supuestos que exige la norma, siendo una tarea prácticamente imposible de llevar a cabo.

En tercer lugar, se concede libertad a la hora de testar (la sucesión por comisario, artículos 30 al 46 LDCV), es decir, y tal como establece el propio artículo 30: “El testador puede encomendar a uno o varios comisarios la designación de sucesor, la distribución de los bienes y cuantas facultades le correspondan en orden a la transmisión sucesoria de los mismos”. En el caso de que recaiga esta facultad, como es práctica habitual, en el cónyuge o pareja viuda, otorga un poder inmenso, pudiendo, en algunos casos, desheredar a un descendiente no solo de los bienes del viudo sino del difunto, y puede incluso establecerse un usufructo vitalicio de todos los bienes del difunto a favor del viudo sin tener que respetar legitima alguna.

Por último, en el caso de sucesiones intestadas de bienes no troncales, hereda antes el cónyuge viudo no separado legalmente o pareja de hecho que los padres. Es decir, el viudo se antepone a los ascendientes (articulo 112 LDCV).

Finalmente, para poder acogerse a esta nueva norma legal, es necesario poseer la “vecindad civil vasca” (artículo 10 LDCV).  Dicha vecindad no solo se adquiere con el empadronamiento, como sí ocurre con la vecindad administrativa, sino que, como establece el artículo 14 del Código Civil, se adquiere por el nacimiento o por una residencia continuada durante dos años, siempre que el interesado manifieste que es esa su voluntad, o por residencia continuada de diez años sin declaración en contrario durante este plazo. Ambas declaraciones se harán constar en el Registro Civil y no necesitan ser reiteradas.